Buscando castings porno en la ciudad condal

Aunque como conté en mi post de presentación, el principio de mi carrera como actriz porno comenzó con una serie de videos amateur, hay un recuerdo  que siempre está marcado en mi mente, y seguramente todos y todas las que se estén iniciando en este mundo estén de acuerdo conmigo en que una de las pesadillas que puedes encontrarte son los castings porno.

Ahora ya no los necesito, son pocas las veces en que tengo que hacer pruebas de este calibre para acceder a un papel, y además suelen ser con algunas de mis condiciones; pero debo reconocer que al principio, cuando tenía que darme a conocer y no tenía más remedio que hacer cola en estos lugares para demostrar mis supuestas “habilidades”, llegó un momento en que se convirtió en un verdadero calvario, y que si no hubiera sido por mi referido novio actor, puede ser que hubiera tomado la decisión de mandar todo al carajo y no volver a pensar en hacer carrera en el cine para adultos. Pero bueno, esos tiempos ya pasaron, aunque como digo el recuerdo no se va tan fácilmente de mi cabeza.

No quiero dar la imagen de que presentarse a un casting porno esté mal, ni que pasen cosas raras en estos lugares, ni nada por el estilo. Además, os diréis, no puede ser tan difícil encontrar un papel en una película porno viviendo en Barcelona, cuando ya se sabe que se realizan prueba para este tipo de cine cada dos por tres, o si me apuráis para muchas actividades relacionadas con el ocio para adultos. Todo esto es cierto, pero la verdad, quema bastante de tener que esperar en ocasiones hasta horas, para presentarte delante de uno o varios extraños, quedarte totalmente desnuda, y dejar que te examinen o tener que tener algún tipo de contacto sexual con un completo desconocido y en ese mismo momento; si no estás muy motivada, puede ser una razón para que tires todo al traste y a otra cosa, mariposa.

Pero en fin, imagino que a una enfermera no debe gustarle poner cien botes de suero para aprender a hacerlo bien, ni a un albañil cientos de ladrillos para hacer una pared que se sostenga… Son gajes del oficio, jeje, y oye, al fin y al cabo, estamos hablando de follar, ¿no?